Nosotros

Historia L.paulet

"L.paulet nació de un gran viaje, un gran amor, una historia de vida y comienza así.
En el año 1978 viajé con mi esposo Enrique a Bélgica, acompañándolo a cumplir una de sus metas, lograr una maestría de seguros en la ciudad universitaria de Lovaina en Bruselas, Bélgica.
Llegamos a Bruselas en un invierno crudo, con una temperatura bajo cero, no sabíamos hablar inglés y entendíamos más de lo que podíamos hablar.
Al pasar de los días, nos costó acostumbrarnos al nuevo estilo de vida, al estudio constante y vida europea. Mientras Enrique estaba en la universidad llevando sus cursos de seguros yo estaba en la escuela de francés, básico 3.
Era un mundo totalmente nuevo para nosotros, estábamos maravillados por la cultura y la educación de las personas.
En nuestros tiempos libres y fines de semana solíamos tomar el tren que nos llevaba de Lovaina a Bruselas y otras veces a Brujas.
Al llegar a Bruselas, caminábamos por la Gran Plaza y el Palacio Real. Tomabamos paseos en las carretas con caballos".

"Algo que nos llamaba muchísimo la atención era, como se vestían las mujeres, con abrigos largos con pieles pomposas y abrigadoras. Ellas eran altas, elegantes y siempre con un paraguas en mano. En invierno, los colores que utilizaban eran naturales como el café, el arena, el beige, el gris y el negro. Rara vez, veías colores en sus prendas.
Algo que me llamaba mucho la atención eran los tipos de puntos que tenían sus chompas y cardigans.
Una realidad tan diferente y contrastante al Perú".

"La primera vez que llegamos a Brujas, fue por recomendación de mi profesora de francés, el viaje lo hicimos con nuestros amigos, Catherine de Francia y Manuela de Colombia. Fue uno de los viajes más cautivantes que tuve en mi vida, Brujas es una ciudad maravillosa".

"Al llegar a Brujas, caminamos bastante para llegar a la plaza mayor principal, pero a través de estas callecitas, pasabas por las tiendas de ensueño, las tiendas de moda, con nombres como Chanel, Yves Saint Laurent, Christian Dior y Louis Vuitton todas las tiendas tenían los apellidos de familias europeas. Eran tiendas tan elegantes, tan perfectas para los clientes pero con precios exorbitantes. Cada tienda tenía su estilo y lo último de la moda y tendencias".

"Me enamoré de dos cuellos de piel en Chanel, y decidimos ahorrar con Enrique para regalarle uno para doña Laurita y otro para mi mami. Cada cuello costaba 300$, en ese momento, ese monto era altísimo.
En esa época, nos comunicábamos a través de cartas, pues hablar por teléfono era demasiado caro. Y todos los sábados recibíamos las cartas de doña Laurita Paulet - mamá de Enrique- y de mi mami; abríamos ansiosos las cartas para leer novedades sobre nuestros hermanos, cuñados y sobrinos. Leíamos las cartas, con los chocolates Côte d'Or, chocolates belgas".

"Luego de 2 años, terminó la maestría Enrique y regresamos al Perú a seguir ejerciendo nuestra profesión, las leyes.
A pesar de ser abogada, en ese momento yo siempre soñé con tener un negocio ya sea de ropa o de joyería. - Pues, siempre me gusto la moda y de niña, me contaba mi madre que yo elegía mis telas y patrones para los vestidos que ella iba a coser - Y me preguntaba, por qué no abrir una joyería o un negocio en Perú".

 

En 1985, decidimos Enrique y yo, abrir L.PAULET joyerías peruanas.
Lo llamamos L.PAULET, Paulet por el apellido de mi esposo y L. de Laura en homenaje a doña Laurita, la madre de mi esposo. Como recién llegamos de Europa, teníamos la influencia de las grandes y lujosas marcas de moda europeas. Y, ponerle el nombre de doña Laurita a nuestra tienda, era un honor para nosotros. Era una mujer tan digna y elegante y siempre con una paz que transmitía a todo aquel quien la conocía.

 

"Este fue nuestro primer logo."

Primer Logo L.paulet (Usado desde 1985 hasta 2009)

Segundo logo L.paulet (usado desde 1997 a 2013)

Tercer logo (usado de 2013 a 2017)

Logo actual

 

"En ese momento, comenzamos con un taller de orfebrería en dos pequeños cuartitos de nuestra casa, con 2 orfebres moldeando las joyas y laminando el oro y plata peruana, con piedras semi preciosas como la turquesa, el lapislázuli y la concha espondilus. Nuestros diseños tenían mucha influencia de la cultura Sipán y Nazca. Fueron años prósperos con el negocio de la joyería. Decidimos alquilar un local en el patio de la panadería La Canasta en la calle Jerusalén en el centro de la ciudad de Arequipa y ofrecer nuestras joyas a los turistas y a los clientes locales".

"En 1996, el negocio de la joyería bajó un poco y con lo ahorrado, decidimos abrir un segundo local propio en 1997 en los Claustros de la Compañía de Jesús, en la calle General Morán 118".

"En 1997, confié en mi gusto por la moda y empecé a diseñar con fibra de alpaca.
Con tan pocas empresas en el mercado que vendían prendas de alpaca (como Michell, Prosur y Tumi) ofreciendo prendas a los turistas, decidí cerrar mi taller de joyería y tercerizar el negocio de joyas hacia Lima".

"Abrí el nuevo taller de prendas de alpaca con la máquina Singer lineal que heredé de mi abuelita Judith, la tenía guardada en casa, al igual que la joyería, empezamos a trabajar, en esos dos cuartitos de la parte de atrás de mi casa con Raúl un joven tejedor, Rosa y María dos hermanas dispuestas a aprender a tejer y la señora Betsabeth que remallaba en su casa. Los fabulosos diseños que estaban en mi cabeza ya los podía ver tejidos en mis manos. Decidí usar la fibra de alpaca, porque es una materia prima fabulosa y peruana, donde sabía en ese entonces que el turista la iba a valorar por todos los beneficios que tiene y porque es una fibra que abriga para los climas tan fríos del mundo".

"Así pasaron los años, donde ofrecíamos nuestros diseños a los turistas, hacíamos puntos que jamás en la vida sabíamos que podían salir".

"Llegamos a comprar una máquina tarjetera y hacer jacquards e intarsias. El negocio creció y movimos el taller a cayma donde actualmente estamos ubicados. En la urbanización la Marina".

"En el año 2005 abrimos una sucursal más de joyería en la Casona de Santa Catalina, tuvimos ventas exitosas hasta elño 2009 que la cerramos por el exceso de alquiler que la casona nos cobraba.
En el año 2010, decidimos cerrar la tienda de los claustros de la compañía y nos dedicamos a exportar nuestras creaciones.  Es así como nació L.paulet, de un gran viaje, de grandes experiencias donde pude ampliar la visión de lo que es la empresa.
Hoy en día, L.paulet es una marca para mujeres, mujeres que se empoderan en el mundo a través de sus acciones, su vestir y su estilo de vida.
Tenemos el poder de crear im